Me he tatuado por fin hace poco. Una idea que tenía en la cabeza desde que conocí a los marinos ingleses hace muchos, muchos años. Hasta entonces no había visto en persona a nadie tatuado y aquellos brazos llenos de ilustraciones, líneas y colores me chiflaron.

Me ha costado mucho decidirme durante todos estos años. No por miedo, sino porque no daba con un motivo concreto con el que quisiera convivir el resto de mi vida, algo tan especial como para llevarlo, verlo y mostrarlo a diario. Tenía claro que no serían demasiado grandes y, por encima de todo, que tendrían un significado especial para mi.
Hasta que un día llegó la chispa y se me fueron ocurriendo ideas. Muchas ideas.

Así que en vez de ir de uno a uno, decidí hacerme varios a la vez. Caerán más, lo sé.
Ya están prácticamente curados y el proceso no ha sido todo lo que cuentan por ahí. De hecho yo ni me he enterado y no he visto ni ese moquillo que debe echar los primeros días, ni postillas, ni costras, ni nada. Pero claro, tampoco el proceso de hacerlos fue tal y como estaba previsto: algo que me habían dicho que se tardaría entre cuatro y cinco horas, en apenas hora y media estaba resuelto.

Hoy he encontrado este vídeo en YouTube, sin buscarlo. Y me ha parecido muy interesante: cuenta a grandes rasgos la historia de los tatuajes y, la parte interesante, el proceso científico y fisiológico que se da en el cuerpo cuando se le pinta un tatuaje.
Interesante para los que no somos médicos ni biólogos. Contado de forma fácil y gráfica. Merece la pena verlo.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ML-0R3JXAKQ]